sábado, 3 de diciembre de 2016

Yo no sentiré nauseas...

Asi pensé, desde el 11 de noviembre cuando me enteré que estaba felizmente embarazada, hasta el jueves 24 de noviembre.

El 24 de noviembre es el cumpleaños de mi esposo, habia planeado que iriamos a cenar comida italiana (una de sus favoritas), incluso iriamos a ese restaurante al que fuimos la noche que empezamos a salir como pareja, hace más de dos años atrás.
Pero nuestro baby nos tenia una primera sorpresa.

Me levanté, me preparé mi batido de frutas como todas las mañanas y unos huevitos pasados por agua. Siempre he comido sano y sabiendo ahora que estoy embarazada, me importa aun más.
Sin embargo, a minutos de tomar el jugo no pude tragar nada más pues, por primera vez sentí lo que eran las nauseas matutinas.

Admito que pensaba que era, no una especie de mito pero si que era algo que no me pasaria a mi, pero de pronto estaba tirada en mi cama sin poder moverme.
Por supuesto el cumpleaños de mi esposo pasó a segundo plano y al momento de la cena, celebramos con un caldito de pollo y media pizza para él de la que está cerca a casa.
Al fin de cuentas fue lo que menos nos importaba, estábamos felices dentro de todo.

Y bueno, ese fue el primer día que tuve esa sensación terrible. Hoy, 3 de diciembre aun sigo mal durante las mañanas, entre náuseas y vómitos me la paso y solo quiero que pasen estas semanas (he leído que las nauseas se van a las 12 semanas más o menos... Yo voy en la séptima).

En fin, solo puedo pensar en que siempre dije que el dia que estuviera embarazada se me vería radiante y feliz. Por dentro claro que lo estoy, pero por fuera aun me cuesta un poco... Sé que superaré este momento y que luego de los tres meses de mi bebito, todo será luz y felicidad.

Por ahora trato de alimentarme en la medida de mis posibilidades y nunca olvido las vitaminas prenatales, aunque a veces también se me hace difícil tomarla, sé que debo hacerlo para que mi bebé hermoso siga creciendo sano.

Me cambió la vida

Viernes 11 de noviembre del 2016:

Es un día como cualquier otro, me despierto temprano y me alisto para realizar un par de cosas que tenía planeadas para ese viernes. No sin antes recordar que en cualquier momento me sorprenderá el periodo, asi que me preparo para ello.
Ya es de tarde, estoy llegando al local de mi esposo, pero en el camino la duda me empieza a perseguir al darme cuenta que no me ha bajado nada, entonces decido comprar una prueba de embarazo de farmacia.

Llegando al local, me escabullo al baño y realizo la prueba. Dice que esté atenta, que demora cinco minutos en mostrar un resultado, pero creo que a mi me apareció en 5 segundos.

Me quedo inmóvil, mirando ese pequeño objeto, tratando de descifrar si lo que estoy viendo es realmente lo que me imagino que es.
¡Si! No me he equivocado, ahi se muestran dos líneas, solo que una es más clarita que la otra ¿será acaso que estoy embarazada?

Bajo las escaleras con la prueba en la mano y mientras lo hago mi esposo me hace la pregunta, ¿te bajó?, el mundo hace cinco minutos que se detuvo para mi y de mis labios solo sale la frase "ay amor".
Llena de emociones y miedos le muestro la pequeña prueba, solo para que los dos ahora estemos en un estado de shock hermoso.
Nos abrazamos, le pregunto que haremos. Tenemos mil preguntas y solo una certeza... ¡Seremos padres! Y entre miedos y mucho amor, empezamos una de las mejores etapas de nuestras vidas... ¡El embarazo!

Ese día se cerró un capítulo de mi vida para empezar a escribir otro y a este momento de mi vida, lo llamaré ¡maternidad!